Los destellos de la mañana en Chiclayo probablemente presagiaban lo que sería el resultado del partido. Las caravanas de ilusión que llegaron desde Lima y otras partes del Perú, trazaron las fuerzas que cada uno de nuestros jugadores mostraron en la cancha para conseguir los tres puntos. La carretera y los kilómetros fueron testigos del inquebrantable aliento que la hinchada irradiaba bajo el infernal clima de Olmos. Los jugadores finalmente sintieron lo que es la U cuando menos lo esperan: el empuje con ímpetu y garra que resiste y baja desde las gradas. Bastó ese debut esperado y un pase magistral de Henry Vaca para, por poco, hacer caer y estallar la popular del estadio Francisco Mendoza Pizarro, colmado de hinchas cremas en las tres tribunas. Y una vez más Germán Denis, como el año pasado en los momentos más decisivos, para darnos el único gol con el que ganamos este partido. Es cierto: queda muchísimo por jugar, por recorrer. Pero ganar lo que tengas en frente como ha sucedido hoy y la semana pasada en el Monumental, es un gran paso para empezar a confeccionar el sueño de nuestro tan ansiado título 27. Nos vemos el 7 de agosto, Universitario. En nuestra casa, con nuestra gente. Para demostrarte una vez más que 95 años no son en vano.
Jota.
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