Regresar a los lugares en donde fuimos felices siempre cae bien, y Olmos es sinónimo de alegría cada vez que nos toca visitarla. Tal como ocurrió en estas últimas semanas que conseguimos dos triunfos. La Copa Bicentenario no será atractiva ni generará el interés debido, o los rivales pueden ser accesibles (hasta ahora), pero sirve y mucho, porque nos devolvió luego de las primeras caídas, no solo sonrisas, también hizo que el equipo con las limitaciones conocidas empezara a creer en sí mismo y por ende que nosotros confiemos en que podemos pelear como nuestra historia demanda. Que es difícil, seguro, pero más difícil sería no creer que podemos, ya que no estamos acostumbrados a no luchar hasta el final por lo que queremos. Este viernes nos toca ir al Monumental y no hay excusa que valga. Si se exigía un buen momento ya lo tenemos, hagamos lo nuestro. Sigamos mirando al frente, que no se apague la voz ni bajemos las banderas, que ahora es cuando más nos necesita Universitario, en la cancha y fuera de ella.
Jose.
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