Hoy despertamos con dos frentes. Uno con ruta a Huacho, donde el equipo disputaba el pase a la semifinal del Torneo Bicentenario y el otro, quizá más importante, pensando en lo que pueda pasar en la Junta de Acreedores. Desayunamos ligero, algunos pidieron permiso en la “chamba” otros tiñeron de rojo el calendario y faltaron a clases, algunos ya estaban desde ayer, no importa cómo pero seguir a Universitario se hace cada día más indispensable. Nos fuimos.
Llegamos, y mientras nos “metíamos” un menú carretillero afuera del “Segundo Aranda” nos enteramos vía redes de una maniobra más de GREMCO para seguir controlando el club. Universitario es de su gente y así siempre lo será. En la cancha parecía todo distinto. Un primer tiempo que debió acabar por lo menos con tres goles a favor nuestro; solo terminó 0 a 1. Coopsol nos empata en el segundo periodo y nivela el accionar del juego. Hohberg falla un penal displicentemente y el partido termina igualado. Definición por penales. Acá no hay mucho que contar, la crónica intenta ser apacible pero nuestros disparos fueron realmente pobres.
Perdimos la clasificación a la ronda semifinal de un torneo que si bien no nos lleva al título, nos podía asegurar un cupo a la Copa Sudamericana del próximo año que por el momento que pasamos, no es nada despreciable. A la salida muchos nos retiramos enfadados de la cancha, pero ya en el bus de retorno cotizábamos pasajes a Huánuco. No es un buen año para el club, pero está lucha en la tribuna y calles fortalece más nuestro amor a esta camiseta. Este mal momento pasará, estamos seguros, mientras tanto continuamos por todas partes siguiendo tu aroma a eterno campeón.
GS
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