2015 fue la última vez que vinimos a esta ciudad, lo perdimos al último minuto y nos quitó gran chance en ese Clausura. Pasaron cuatro años para ganarlo al último minuto y ver el Clausura como una posibilidad, así de cambiante es la vida y también el fútbol pero lo que si no va cambiar nunca es el amor hacia una camiseta con una U a la altura del corazón. Increíble lo que se vivió en el Heraclio Tapia con una multitud acompañando al equipo, dejando el alma, soportando una torrencial lluvia pero con un gol gritado a todo pulmón quizás como premio a los que no se fueron y se quedaron hasta el final. El sábado tenemos otra cita para una revancha ante un rival que en Juliaca nos madrugo y feo, ahora nos toca a nosotros hacer lo mismo. Esta U invita a soñar, esperando que el hincha sea parte del espectáculo sin ser privado de ver a nuestro equipo en casa.
Grover.
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